Después de inaugurar los viajes con la padawan en tierras granadinas, no cesamos en el intento y le dimos la segunda oportunidad a Andalucía, para que luego digan que somos rencorosos. También contribuyó a que nos pusieron un apartamento en Conil en bandeja, pero eso no lo diremos.
Conil de la Frontera es un pueblo pequeño de esos que triplican su población en verano por sus playas y juerga juvenil, juerga que ya ni olemos. Está cerca de varios puntos dignos de visitar como Vejer, también de la Frontera, los famosos Caños de Meca, la playa de Bolonia y sus ruinas y por supuesto Cádiz. Todo esto en la wikipedia o el maps lo podéis ver fácilmente, lo que no podéis ver es un curioso fenómeno que desconocíamos hasta que llegamos, y es su famoso viento de Levante, a partir de ahora conocido en nuestro blog como el Levante de los cojones (LC) o el puto Levante (PL), perdón por los tacos. El cachondo en cuestión decidió que nos tenía que airear las ideas y se nos metió hasta en el cerebro durante los 7 días que estuvimos allí.
El primer día llegamos muy confiados pensando que podríamos bañarnos en esas peazo de playas por las que tienes que andar 10 minutos para llegar a la orilla y que Chewy mojara su larga cabellera en el mar Atlántico. Así que al día siguiente nos encaminamos con nuestro kit de padres pringaos o primerizos como se suele decir, léase la lista:
Desembarcamos en la playa, sólo nos faltaba la sandía, y fue dejar a la guacha y verle unos puntos rojos como granitos en el lado izquierdo de la cara y el brazo izquierdo…EXITAZO... así que vuelta a recoger todo y para casa por si era algo de alergia. Ya nos veíamos con la criatura mala como en el primer viaje y sin saber si ir a un médico o qué hacer. Esperamos al día siguiente a ver si desaparecían porque ella estaba feliz como una perdiz. Tras comprobar que todo estaba bien decidimos salir otra vez (somos unos insensatos, sí), pero esta vez a unas calas recomendadas porque en la playa hacía muuuuucho aire. Esta vez fue todo rodado, así que viendo el resultado caímos en la cuenta del origen de los malditos puntos del día anterior, nuestro amigo LC/PL había hecho mella en el cutis fino de nuestra señorita, un alivio por otro lado.
Quitando el LC/PL, las vacaciones fueron muy bien, paseítos por el pueblo y alrededores, día en Cádiz donde comimos como jabalíes y paseamos con Shery Bobbins que vino un par de días con nosotros, mucho pescaíto frito y helados a cascoporro, ya os dejamos algunas fotos por el blog. Lo típico de las vacaciones de verano, eso sí, ni punto de comparación con las de otros años, no vamos a entrar en detalles, os recomiendo esta entrada de Accidentalmente.
A pesar de ello, las nuestras eran las primeras vacaciones de verano y las vivimos de otra manera, nos hacía mucha ilusión ver la cara de Chewy en el mar y sus reacciones con la arena cual croquetilla. Aunque sin duda lo que más le gustó a esta muchacha fue socializar con todo el mundo, allá que se iba ella a quitarle los panchitos a otros, jugar con los cubos de los demás a pesar de su arsenal (error de primerizos, nota mental: no llevar nada la próxima vez) y andar, ante todo andar. Nos sorprendió con su primer paseo de pared a pared en el apartamento ella sola, comió pescaíto como la que más y cató por primera vez el chocolate, ¡ay madre cómo le gustó! desde luego ya sabemos a quién ha salido.
La semana se nos pasó volando, como el viento del pueblo juas, pero bueno ya estamos deseando que llegue la próxima que también tenemos libre para preparar el cumpleaños de la padawan, un añito el 13 y ya andamos como locos ¡qué ilusión!
Quitando el LC/PL, las vacaciones fueron muy bien, paseítos por el pueblo y alrededores, día en Cádiz donde comimos como jabalíes y paseamos con Shery Bobbins que vino un par de días con nosotros, mucho pescaíto frito y helados a cascoporro, ya os dejamos algunas fotos por el blog. Lo típico de las vacaciones de verano, eso sí, ni punto de comparación con las de otros años, no vamos a entrar en detalles, os recomiendo esta entrada de Accidentalmente.
A pesar de ello, las nuestras eran las primeras vacaciones de verano y las vivimos de otra manera, nos hacía mucha ilusión ver la cara de Chewy en el mar y sus reacciones con la arena cual croquetilla. Aunque sin duda lo que más le gustó a esta muchacha fue socializar con todo el mundo, allá que se iba ella a quitarle los panchitos a otros, jugar con los cubos de los demás a pesar de su arsenal (error de primerizos, nota mental: no llevar nada la próxima vez) y andar, ante todo andar. Nos sorprendió con su primer paseo de pared a pared en el apartamento ella sola, comió pescaíto como la que más y cató por primera vez el chocolate, ¡ay madre cómo le gustó! desde luego ya sabemos a quién ha salido.
La semana se nos pasó volando, como el viento del pueblo juas, pero bueno ya estamos deseando que llegue la próxima que también tenemos libre para preparar el cumpleaños de la padawan, un añito el 13 y ya andamos como locos ¡qué ilusión!

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