Desde que somos padres, ni que decir tiene que la vida nos ha cambiado enormemente, es otra de las cosas que te sueltan conforme das las noticia, "se os acabó lo bueno". Lo que antes era un día cualquiera de fin de semana para nosotros, ahora se ha convertido en una nueva jornada laboral no remunerada.
Inevitablemente un bebé te cambia todas tus rutinas, sobre todo al principio, ese periodo de adaptación en el que todavía nos encontramos, donde es el mico de la casa quien nos educa día a día. Es en este momento, en el que unos padres agobiados por las opiniones, lecturas de internet, experiencias de toda la familia, recetillas de cada uno, y un sinfín de informaciones que abundan sobre los recién llegados, empiezan a construirse una especia de rutinilla diaria en su panorama hogareño para no volverse locos con tanto cambio.
Sin embargo por mucho que uno haga, la cosa no tiene color con la vida de antes, eso sí, nosotros ya no la cambiaríamos, claro que llevamos na y menos como dice mi abuela.
| Mrs. Pacman Antes de Chewy | Mr. Pacman después de Chewy |
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| Un día cualquiera en un fin de semana de nuestra vida AC (Antes de Chewy) era de lo más normal, aunque ahora lo veo tan lejano que me parece que nunca existieron esos días y son fruto de mi imaginación, y eso que sólo han pasado 3 meses. Nos solíamos levantar entre las 11-13h, nunca hemos madrugado en fin de semana salvo para coger algún avión de alguna compañía Low Cost e irnos de jarana a otro lado (esto sí que lo veo lejano). Desayunábamos tirados en la cama o en el sofá y muy tranquilamente reposábamos el zumito, como comprenderán el desayuno es muy duro y hay que reposarlo. Total que cuando uno se quería dar cuenta después de ducha y recoger cuatro mierdas de la casa (éramos muy limpios en esta época), ya nos teníamos que ir a por nuestro "vermutín". Tras alguna que otra cerveza, vino o vermút, ya nos íbamos contentillos a casa con hambruna de borrachillos o bien directamente comíamos de pinchines en diferentes barecillos. Esto es lo que se llamaba improvisación, lo que viene siendo hacer lo que a uno le sale de ahí mismo a la hora que le da la gana y sin pensarlo mucho, lo aclaro por si a algún lector madre/padre se le ha olvidado lo que es con esto de alumbrar una nueva vida. Después de esto, lo único que podía aplicar aquí era una buena siesta hasta las 19h. Algún día que otro ya se empalmaba con la juerga y acabábamos directamente más que cocidos a las 22h pero bueno esos días no los contamos porque dan mucha vergüenza ajena. Después del siestorro (madre mía que vida más dura ésta, este ritmo no había quien lo aguante…) que compaginábamos con alguna peli o serie (ahora las vemos por fascículos), procedíamos a hacer alguna compra o directamente vagueo hasta la hora de la cena. Antes de salir por la noche venía la sesión de acicalamiento, en estas épocas una hasta se pensaba lo que se iba a poner e incluso se probaba varios modelitos con paseíllo incluido para lucirlos, ahora se coge cualquier trapo de los llamados "de teta fácil" y a la calle con una coleta y las Converse, qué tristeza ni un mal rímel. Para rematar el día, ya de punta en blanco procedíamos a salir a cenar, en compañía o románticamente y sin mirar el reloj por la hora de vuelta a casa. Ni que decir tiene que la noche da para mucho y se puede culminar de muchas maneras (y el que lo quiera entender que lo entienda). | Nuestro día a día en esta época llamada DC (Después de Chewy) supongo que también será de lo más normal pero ya es otro tipo de normalidad y no para todos los públicos (un poco más escatológica). A las 6.30 aproximadamente ya estamos arriba dando de desayunar a la pequeña, aunque yo todo esto lo veo por el rabillo del ojo gracias a Dios, bendita sea la lactancia materna! Tras ver como la madre y la hija vuelven a sus respectivas posiciones en sus camas, procedemos a un recital de entre 20 minutos y 1 hora de ruidos de la niña dormida gruñiendo como un troll de las cavernas para ver si es capaz de dejarnos su primer regalito mañanero. Una de las mejores cosas de esta niña es que lo primero que hace por la mañana, bueno, lo segundo, es sonreír como una descosida para todo aquel que asome por su cuna, así la verdad es que el madrugar se hace mucho más ameno. De todas formas como para mí a estas horas en fin de semana no han puesto las calles, no me resisto a coger a la niña y meterla con nosotros en la cama y decirla que se duerma, como si me fuera a hacer caso. Así que ella procede a encabritarse y no quedan más huevos que levantarse con el consabido dicho de la madre de "estás tú listo si te creías que la ibas a dormir", algún día lo conseguiré. Mientras desayunamos Chewy se entretiene mirando a su padre comer cereales, de hecho se descojona bastante, nunca me he parado a pensar qué cara tengo mientras desayuno, pero debe ser de chiste verme rumiar los Chocapic. Después recogida de toda la mierda que genera la paternidad en casa y paseito mañanero. La mañana como véis nos cunde bastante, claro que antes no sabíamos que existía, juas. Las horas de la comida y la cena son una risa, porque da igual que comas 1 hora antes o 2 después de lo que es habitual, que la jodia se apaña para sincronizarse y que no coma ni perry caliente, así que ahora nos dedicamos a engullir sin masticar, porque saborear la comida es para elegidos, nosotros nos conformamos con saciarnos. He de decir que si en una cosa he ganado es en el sueño, antes tranquilamente me podían dar las 3 y me acostaba de pura resignación sin sueño, ahora tengo sueño para regalar y he adquirido el super-poder de dormir en cualquier posición y a cualquier hora, podeís llamarme el increíble hombre sobante. Por cierto lo de culminar ahora está dicifil, Chewy no quiere hermanos Ewok en casa. |



