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lunes, 17 de febrero de 2014

Siguiente nivel

Si estáis leyendo este post es que hay algo de frikis en vuestro interior, por lo que no os extrañará que os diga que la vida es como un videojuego, nunca sabes lo que te va a tocar. No, eso es Forrest Gump y sus bombones, pero sí, nuestro día a día lo podríamos comparar con cualquier pantalla de algunos de nuestros juegos clásicos y veríamos que está plagado de similitudes, léase:

Como todo buen jefe, Bowser
lleva traje y corbata
Te levantas por la mañana con la barra de energía al máximo. A media mañana un buen power-up (yo tomó café, pero los hay que le dan a las setas) para poder acabar la primera fase del día. Como siempre, cuando estás agotando esta primera pantalla, te encuentras al jefe final Bowser al que tienes que vencer para poder llegar a la comida, si no lo consigues estarás repitiendo esta pantalla hasta fenecer de sopor. Es recomendable usar algún truco para pasarte al jefe final si ves que puedes tener poblemas, si pulsas A+B+C+arriba+abajo+select+select el marrón pasa a tu compañero de delante, no dejéis de probarlo.

Una vez superada la primera pantalla pasamos a la siguiente, comer de tupper.  Todos corriendo como locos para coger sitio en el comedor con 2 mesas y 8 sitios para poder comer antes de las 5 de la tarde. Estas carreras son dignas de la mejor de las partidas de Super Mario Kart, no tiramos caparazones, pero algún pedete para quitar las ganas de comer a los que vienen detrás si que les dejamos.

Después de comer y con la barra de energía al mínimo, gastamos las últimas horas que nos quedan de trabajo pensando en la última y terrorífica pantalla de este nivel que es el día laboral, el Metris. Es decir, te conviertes en una pieza más de ese juegazo ruso pero en el Metro, y lo malo es que te toca encajar siempre entre dos piezas en las que la higiene personal brilla por su ausencia, así que estás deseando completar la linea para salir de ahí y llegar a casa, sano y salvo, o casi. Ya en casa estarán esperándote un par de setitas (mi mujer y mi hija, no piensen en pechotes gorrinos, que también), que te vuelven a dar la vida para poder aguantar la dura jornada que te espera al día siguiente y el final del día.

Siendo padre, aún te queda la recta final de este nivel, donde tendrás que darlo todo para el juego con tu pequeña seta - ilusionada de verte y enseñarte alguna cosa -, su baño - con sus consiguientes chapoteos y alguna sorpresa -, la cena - donde poder contar qué tal el nivel de hoy - y finalmente calmar a la fiera para que pueda descansar en su tubería. Y si ya rozas las habilidades de un súper padre, aún querrás sacar una estrella extra para compartir algo con la seta mayor, todo un reto de nivel.

Este sería un día en este maravilloso y singular nivel en el qué vivimos, sorprendente cada día pues las pantallas cambian a una velocidad de vértigo haciéndote pasar a otros niveles. Nosotros pretendemos pasar al siguiente nivel, ¿cómo? aquí el resumen:



Por si acaso alguien todavía no lo ha pillado, inauguramos esta centena con una noticia noticiosa, Mrs P. tiene un pequeño Pixel creciendo en su interior. ¡¡¡¡¡Madre mía que pronto seremos cuatro!!!!!

miércoles, 5 de febrero de 2014

Dos hermanas

LaMayor nació en la primavera de 1950, la primogénita, el ojito derecho de la madre. Seis años después, y traída por otra primavera, apareció LaPequeña, una niña que seguiría sus pasos muy de cerca. A pesar de los años de diferencia, las hermanas siempre fueron las hermanas, muy muy parecidas. Vivían en Madrid y pasaban sus veranos y algún que otro fin de semana en un pueblecito de Cuenca donde sus padres tenían una casa.

Ambas encontraron a sus medias langostas siendo unas niñas, una en Madrid y otra en el pueblecito, hecho que sin duda marcó los siguientes años. LaMayor se convirtió en madre, construyendo una gran familia con 3 niños maravillosos, sobrinos a los que LaPequeña colmaba de regalos de su trabajo, con los que pasaba vacaciones e iba a todas partes, era la tía guay. Dos años después, atraída por su destino, LaPequeña abandonó el hogar de sus padres para formar el suyo propio a 165 Km de distancia, ambas seguían manteniendo su relación vía teléfono y alguna que otra visita. Pronto llegaron dos sobrinos para LaMayor, convirtiéndola en la tía de Madrid, la única e irrepetible.

Pasaron los años, cada una en su ciudad pero siguiendo vidas paralelas, madres, amas de casa y mujeres que vivían por y para su familia. La crueldad de una muerte muy temprana, la de su padre, las unió para apoyar a su madre e intentar reflotar una situación totalmente inesperada. Los viajes a la capital por parte de la familia de LaPequeña se hicieron más constantes, hecho que sin duda encantaba a todos los sobrinos y aunque no lo dijera pero sí lo demostrara, a la pobre abuela. Esos ratos juntas merendando en casa de LaMayor o paseando por la calle de Alcalá, mientras los niños jugaban en la sala de estar a la Master System, al Hotel o a las tinieblas, eran memorables, sin duda un soplo de aire fresco para ambas hermanas. Por no hablar de todas aquellas navidades cenando en casa de LaMayor y disfrutando de su maravillosa cocina, con Martes y Trece de fondo y acostándose a las tantas, gran cantidad de momentos irrepetibles. Once años después, y sin que nadie la esperara, llegó el bebé de la familia para todos, la última hija de LaPequeña, cerrando así el círculo de sobrinos, 3 niños y 3 niñas entre ambas hermanas, parecía que estuvieran predestinadas.

La vida siguió su curso con los mismos viajes, las mismas llamadas, muchas conversaciones entre ellas, grandes acontecimientos como el primer nieto de LaMayor…pero también llegó el día en que su madre no pudo más y se fue para reencontrarse con el amor de su vida. Después de aquello el vacío que quedó fue muy grande, sin embargo, pese a que muchos hermanos pueden tender a distanciarse tras la marcha de sus padres, ellas se unieron mucho más porque ante todo eran amigas.

Los años volvieron a juntarlas otra vez en la capital, LaPequeña se mudaba, cerquita de LaMayor para poder tenerla a mano y disfrutar de compras, tardes de churros, noches de Vips, paseos por el barrio y conversaciones de lo divino y lo humano. Tras un par de años de tranquilidad, empezó la tormenta para LaPequeña, la familia atravesaba un golpe duro pero ante todo sabía que podía contar con su hermana mayor, y así fue en todo momento, la una para la otra. Salvaron el bache como pudieron y tiraron hacia delante, mirando a un futuro con la alegría de las bodas de sus hijos y nuevos nietos en la familia para ambas. Un aire rejuvenecedor sin duda y allí estaban ambas las primeras, en todo momento para apoyar a sus hijos y ayudar en todo lo que estuviera en su mano.

Desafortunadamente, la vida es como es, y tal día como hoy hace 2 meses nos enteramos que LaMayor tenía un cáncer que se había extendido sin avisar. Como siempre, nos unimos para sacar la mejor de las sonrisas y tirar hacia delante, vislumbrando un rayo de esperanza que se desvaneció por completo en cosa de días, abandonándonos hace un mes exactamente. Caímos fulminados ante semejante horror, sin poder hacer nada y preguntándonos cómo habíamos llegado a esto, por qué a ella con todo lo que le quedaba por vivir y siendo como era, por qué así tan rápido sin ninguna posibilidad de lucha, mil y una preguntas sin respuestas.

Ante esto poco más os puedo contar, la familia intenta levantarse como puede, su marido, hijos y nietos sin la mujer, madre y abuela que les cuidaba y estaba pendiente a cada segundo de ellos; LaPequeña, mi madre, haciéndose a una vida sin su mejor amiga; sus sobrinos, sin la única y mejor tía que jamás han tenido; todos aprendiendo a vivir sin ella. Siento que la vuelta al blog sea con esta entrada, pero queríamos dedicarle un rincón a ella y empezar a mirar hacia delante aquí también.

Nada mejor para acabar que decirte que estés donde estés, todos te queremos mucho y te echamos de menos.

jueves, 21 de marzo de 2013

El sexto pecado capital

Si habéis estudiado en un colegio de monjas como aquí los autores y recitáis el catecismo de memoria de todas las leches que os habéis tenido que dar con él, si habéis visto a Mr. Pitt en su película Se7en o si los conocéis a través de Bob Esponja (si, flipé cuando lo leí pero los personajes están inspirados en ellos), sabréis que hoy nuestra entrada va dedicada a ese gran pecado capital: la ENVIDIA.

Y es que quien diga que hay envidia sana miente como un bellaco, aquí la envidia siempre es de la mala malísima, ¿qué sentido tiene si no que cuando alguien se va de vacaciones te mande por whatsapp la típica fotito comiendo espetos con vistas al mar? Vamos no me jodas, ¿qué espera ese personaje? lo que estoy segura que no espera es que le digas: "¡Uy que bien! pescadito con lo bueno que es para la salud, disfrútalo mucho que te mereces eso y más", como que no. Lo que quiere es que tú te mueras de asco en la oficina mientras ves la foto y le casques algo así como "qué envidia PERRACA, y yo aquí muerta de asco leyendo mails". Ese es el efecto deseado y aunque alguna vez respondas de la primera manera, por dentro la envidia cochina te corroe y te gustaría que el espeto le causara cagalera de la muerte.

En fin, dicho esto y una vez expuesta mi mala sangre, tengo que decir que con la venida de un nuevo miembro a la familia este pecado se magnifica, como dicen en los realities guarrindongos de la TV. Y todo lo que gira alrededor de la guacha se convierte en fuente de envidias y comentarios a cuchillo entre los miembros de la familia. Después de unos 2 meses de estudio aproximados coincidentes con que la cría ha empezado a hacer monerías y gestos a unos más que a otros, he llegado a la conclusión que existen 2 capítulos dentro de la envidia, claramente identificados, empezando por el 1 y pasando al 2 cuando ya la envidia te corroe y te quema todo, pudiendo ser incluso en el mismo día. Para no entrar en tecnicismos y palabros del profundo análisis, lo ilustraré con ejemplos prácticos de nuestro entorno, a los protagonistas podéis conocerles más aquí:

CAPÍTULO 1: El del regodeo amigable

Suena el teléfono en villa Pacman cuando los padres trabajan, ring, ring, ring, ring…es muy insistente. Abu-Wan (A1) corre desesperada a cogerlo, es Abu-Two (A2) con su llamadita regular. Tras preguntas tontas en plan qué tal va todo...
A2: ¡Ay, que pena que no pueda pasearla yo todos los días como tú, tienes mucha suerte de tenerla tan cerca y achucharla. Como a mi me la traen una vez al mes, no me va a conocer…
(Lo que piensa: verás la abuela guarrona... ahora me dirá todo lo que hace la guacha pa ponerme los dientes rayando el suelo)
A1: ¡Uy pues no sabes como pide ya que la cojas, se pone de pie ella sola, con tal que nos ve se vuelve loca, todo el mundo me mira en el supermercado de lo guapa que es, le encanta que le lave la cara…!
(Lo que piensa: jur jur jur, seguro que me quiere más a mi)
A2: Bueno pues nada ya me irás contando que tal todo, me alegro mucho que ahora estés tan bien y al menos tú puedas disfrutar de la nieta.
(Lo que piensa: ay que joderse este hijo mio, lo voy a matar por no traerme a la guacha, la semana que viene me voy como no vengan)
A1: Si, a ver si pronto te la llevan, o vente tú a casa de los chicos o a mi casa cuando quieras mujer.
(Lo que piensa: Ala ya he cumplido con el parte diario...).

CAPÍTULO 2: El de me cago en tus muelas

Llegada de una dura jornada de trabajo de los padres abnegados, Abu-Wan y Shery Bobbins entretienen a Chewy
Mrs.P: ¡Hola pelotilla! Ya estoy aquí, ven que te achuche un poco…
Chewy: uauauauaaaa… (mira a Shery que le canta el tallarín con un pañuelo en la cabeza y cara de mona y me mira a mi... decide seguir con el tallarín)
Mrs. P: La madre que la parió ¿ya pasas de mi tan pronto?
(Lo que pienso: snif, snif, snif...)
Abu-Wan: Es que no sabes como quiere a Shery, se vuelve loca cuando la ve… (Shery con sonrisa de maligna porque la puñetera guacha sólo quiere estar con ella, yo de esta guisa O_o)
Mrs. P: Shery, a darle las verduras ahora mismo a la niña o te echamos de casa, tu verás.
(Lo que pienso: será guarrona, la tengo que eclipsar como sea, si hace falta me saco la teta...)
Llega el padre...
Mr. P: ¡Ya está aquí papaaaaa!
Chewy: ……. (mira a Mr. P, me mira a mi que la tengo en brazos y mira a la guarra de Shery y se lanza a sus brazos)
Mr. P: Ala y no vengas más Shery que la niña no me quiere…le tenías que sacar tú los mocos ¡cagüen!
(Lo que piensa: ya bajo a tercer puesto en el amor de la guacha...)
Shery: Que va si es que como le hago monerías pues quiere venir a jugar...
(Lo que piensa: voy a quitarle hierro al asunto que o finjo o no me dejan ver a la padawan, glup, glup).

Nota de la autora: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Abu-Wan y Shery no han sufrido ningún daño en la experimentación para llegar a este análisis, pero no nos hacemos cargo de lo que pueda pasar si siguen así.

sábado, 19 de enero de 2013

Mira quien habla...

El otro día con el post ochentero de películas de Mr. P me acordé de la película de Mira quien habla, esta que pegó tanto de Juanito Travolta y esta actriz que un día desapareció porque una señora se la comió enterita, Kirstie Alley, aunque para ser justas ahora se está quedando estupenda otra vez, como podéis ver en su blog, tras apuntarse en el Mira quien baila de allí, casualidades del título. Y después de este momento de cotilleo de la del 5º, a lo que íbamos, la película. Siempre que veo a Chewy mirándonos con cara de circunstancia, me acuerdo del pequeño Mickey con esas salidas cachondas que desde luego todo niño debe tener cuando un familiar/amigo/conocido medio mongolo le mira y le habla con esa voz de tontilán soltando todas esas chorradas sin sentido alguno.

Todo esto lo ha sufrido y padecido cualquier padre/madre con su churrumbel, llegando a participar de tal circo e incluso pavonearse delante del personal cuando la criaturica se ríe de tales hazañas, nosotros los primeros, ante todo honestidad. ¿Y por qué me acuerdo de esto? Pues porque estas Navidades hemos tenido tal alarde de moñadas en casa que me las he tenido que apuntar, con el consiguiente paseo al baño pa no mearme en la cara de los pobres participantes, así que bienvenidos a nuestro concurso particular:


Para leer esta columna, póngase voz de Carmen Sevilla como si le faltaran 3 veranos (sin saña eh!)

Con el nº 1 recién llegada de Naboo, la aclamada y conocida Abu-Wan:

Pero ¿quién está ahí?, ¡ay!, ¿quién viene, quién viene? la yaaayaaaaaa ¡ay que voy, ay que voy!
¿Quién está ahi? Joder ya me ha vuelto a asustar, ya pensaba que había alguien, debe ser que la pobre en ocasiones ve muertos o algo. Mierda que viene, será mejor que me mueva, cagüen sólo me da pa hacer aspamientos con los brazos, ¡cuando domine este cuerpo te vas a cagar!

Con el nº 2 con su cardado moderno a la par que clásico, la vitoreada Abu-Two (festival del humor):

¡Aaaaaayyyyyy qué lorzas que tiene mi niña madreee, que me las comooooo! ¡Abuelo Gilito ven aquí mira que patooorrraaaasss!
La madre que la parió, ¿pues no va y me dice que tengo lorzas? Eehhmm, ¿cuánto dices que pesas? Coñooo si ya decía yo, esta señora se alimenta de piernas, así le luce el pelo. Ni se te ocurra llamar al calvito que ese tampoco se cuida mal y fijo que me arranca la otra.

Con el nº 3 recién llegado de Oriente, el abuelo barbudo padre de Jasmine conocido como El Sultán:

¡Chewy! ¡Guau guau, guau guau! ¡Pio, pio, pio, pio! ¡Ay, ay!

Mira este pobre hombre, le pasa como a mi que no articula palabra, a su edad y no le han enseñao a hablar. Espero que al menos domine su vejiga y no se mee por ahí porque parece que pañal no lleva.

Con el nº 4 y su cámara siempre a punto, el calvito Abuelo Gilito:

¡Chichiiiiiiiii, hola chichiiiiiii! Pa, pa, pa, pa, pa… ¡hoooolaaaa chica! Pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa….


¿Chichii? ¿Soy la de bola de dragón o se refiere a mi órgano reproductor? Y ahora se me atranca el pobre con esa palabra que empieza por pa, ¿será tartaja?
¡Hola hombre, holaaaa! Qué educado, al menos me saluda… y dale al pa!

Con el nº 5 con pelo chupado por una vaca, la prima solterona Selma:

¡Mira Chewy que ya estoy aqui no te duermaaaaas! ¡Chino, chinooooooooo!


Buah, ahora otra loca con las ganas de sobar que yo tengo y dice que no me duerma, cuando estés tu en la cama te vas a cagar que voy a pasar con un camión por encima. ¡Y qué narices es eso de chino chino… chino tu padre por si acaso!

Con el nº 6 llegada de rebote a la familia y destronada por Chewy, la maravillosa tía que nos lee Shery Bobbins y su chapuza genial (excepción: a esta la leemos sin tonillo):

Hooooolaaaa!!!! Ala ya estoy aquí otra vez pa que descanses de tanto cansino!
Ya está aquí la ocupa de mi habitación, tú aprovecha hermosa que pronto me voy yo a esa cuna enorme y te toca ahuecar el ala, que hasta el culo estoy de compartir habitación con la pareja de ronquiditos.
¿Y se puede saber qué te pasa en la voz? ¿Por qué me hablas tan seria? 



Mr. P says: Pensareis que me repito, pero insisto, están todos locos.

jueves, 18 de octubre de 2012

Parecidos ¿razonables?

Como padres primerizos que somos, nos estamos dando cuenta que existen una serie de topicazos sobre el tema que van cayendo sobre nuestros hombros, cosa que pensábamos que era fruto de la exageración exacerbada que se apodera de todos los amigos que se convierten en padres y que seguro que no era para tanto, pero al parecer no es así.

Según nos contaba más de uno, una de las preguntas más típicas que suele caer cuando tienes un pequeño retoño es, ¿y a quién se parece? y efectivamente la preguntita no tardó en hacer su aparición. Supongo que siendo el primero aún más, aunque creo que es una de esas preguntas absurdas que se hacen siempre. El caso es que al que formula la pregunta le importa tres pimientos lo que le vayas a responder porque lo que le gusta de este juego es empezar a sacar parecidos a diestro y siniestro por mucho que tú te empeñes en decir que es demasiado pequeño para saber qué puñetera nariz va a tener.

La situación suele ser de esta guisa con todos y cada uno de los visitantes que pasan por tu habitación recién parida, oye es que ni uno se libra, es acojonante. En nuestro caso allí estaba la pequeña Chewy, con esa cara de boxeadora retirada, su piel blanquecina con tintes rosados a manchas desteñidas, pelona y más larga que un día sin pan, aguantando toda clase de miradas que la escaneaban de arriba a abajo buscando cualquier parecido con tres o cuatro generaciones de familiares varios, muchos cuya existencia es hasta desconocida para sus progenitores. De hecho, creo que a veces se inventaban tíos y tías para argumentar que la muchacha tenía los rasgos de la familia.

Y es que aquí está el kit de la cuestión señores y señoras, lo que se supone que es un momento precioso e inolvidable se convierte en una lucha encarnizada por ser "la familia elegida" por los genes de la criaturica. Que no hay tortas porque estamos en un hospital y pueden llamarles la atención y tampoco es plan, pero son de esas charlas que después se sacan a la calle y cuidadín no salte alguna hostieja :)

Lo más curioso de este tema es la capacidad de mutación que tiene un niño, en un momento tiene la boca de la tía abuela Conchi y al siguiente parece ser que tiene la de su padre, todo depende de la parte de la familia que mire, claro está. Igual es que van cambiando a la niña según las visitas que tuviera y yo ni me enteré, eso o la gente mira a la guacha como el que miraba a las láminas de 3D esas famosas, con los ojos entrecerrados y desde muy lejos. Y es que si tuviésemos que hacer caso de todos los parecidos que le han sacado, creo que tendríamos algo parecido más a un molusco que a una niña.

Todo este batiburrillo de parecidos en nuestra Chewy nos recuerda a uno de nuestros muñecos preferidos, Mr. Potato. Y como al final es de lo que se trata esto, lo que hemos hecho es tirar de Gimp y crear nuestros parecidos. Y, ¿por qué esta chuminá? pues para darle a la familia en los morros con la foto y se den cuenta de que "eso" es tan parecido a nuestra hija como lo que ellos ven, y para que así nos ahorremos la paliza para el/los que venga/n después. Esto último seguro que no lo conseguimos pero bueno al menos tendremos una prueba palpable de lo que pasó con la primera.





Para terminar, hago un llamamiento a todos aquellos que os vayáis a personar en la habitación de un recién nacido: Por favor no saquéis parecidos porque os va a dar igual, pasado mañana los maravillosos guisantes de Mendel harán lo que les salga de las pelotillas, así sólo por joder, y lo que parecía que iba a ser un cromo repetido de su padre en realidad ahora es una calcomanía de su madre, o lo que es peor de algún butanero de Móstoles que pasaba por allí (con todos mis respetos a los butaneros, gran profesión, y a Móstoles, gran barrio).

Mr. Pacman Says: Todo esto viene porque la niña es clavadita a mi y a su madre le corroe la envidia, sobre todo en esas orejas rositas de soplillo, la boca con labios por salchichas y con el sombrero negro de la foto es mi viva imagen .

martes, 16 de octubre de 2012

Carcassonne

Siguiendo con nuestros hobbies, otro al que le dedicábamos algo de tiempo son los juegos de mesa. Pero cuando me refiero a juegos de mesa no hablo del parchís, damas, trivial o el Party (este último lo odio). Son juegos con un poco más de enjundia, puede que en cuanto a reglas también sean sencillos, pero bajo mi humilde opinión mil veces más divertidos, sobre todo porque el parchís y demás los fundimos en sus tiempos.

Podemos encontrar juegos de mesa basados en novelas, películas, del espacio, abstractos, históricos, de coches, de gatos, arte, trenes, bomberos… así hasta el infinito y más allá. También es cierto que hay juegos que son muy difíciles de aprender, pero hay muchos otros en los  que en 10 minutos ya estás jugando, y estos son los que os voy a contar, para que acompañado de unas buenas Magdalenas os ayuden a pasar unas tardes de otoño divertidas.

El otro día hablando con unos compañeros de trabajo, descubrí que el que yo creía que era un juego de mesa conocido por bastante gente, era un gran desconocido (como lo había visto en el ECI y en la FNAC había pensado que la gente se paraba y lo miraba, pero seguramente si no lo vas buscando, lo ignoras). Me estoy refiriendo al Carcassonne, que recibe el nombre de una ciudad francesa con el mismo nombre (la cual descubrí el mismo día que el juego).




Consiste en ir creando el mapa como si de un puzzle se tratase y obteniendo puntos en función de las construcciones que vayamos haciendo (ciudades, caminos, campos o monasterios). Cada jugador dispone de un número de tiotillos (meeples) que va situando en el mapa convirtiéndolos en ciudadanos, ladrones, campesinos o monjes en función del territorio en el que lo sitúen y ganando así diferente puntuación que se sumará al final.

Las principales virtudes del juego son:

  • Partidas rápidas, entre 30-45 minutos. Suele ser común jugar la revancha (sobretodo si pierdo yo).
  • Sencillísimo, el juego está recomendado a partir de los 4 años.
  • Barato, que son 19 euros comparado con infinidad de horas de diversión.
  • Rejugable, el hecho de que el mapa se construya dinámicamente y al azar a la hora de sacar las piezas, hacen que cada partida sea un mundo.
  • Competitivo, lo que más me gusta de este juego es la posibilidad de ir a tocar las narices a los demás robándoles sus ciudades o caminos, o bloquearlos para que no puntúe.
  • Ampliable, existen un montón de ampliaciones del juego para que una vez lo hayamos exprimido al máximo podamos darle muchas más horas de juego, añadiendo nuevas piezas y características.
  • de 2 a 5 jugadores (el juego básico), es tan divertido a 2 como a 5, no necesitas juntar a muchísima gente.
Aquí tenéis las reglas si queréis profundizar más en el juego: Reglas Carcassonne

No tardéis más e id corriendo a vuestra tienda de juegos habitual (o al ECI o la FNAC en caso de que no seáis tan frikis como yo) y compradlo, porque es un juego tan divertido como sencillo. De momento no ha habido nadie al que le haya ensañado a jugar que no le haya gustado, de hecho, he traído a unos cuantos amigos al lado oscuro de los juegos de mesa gracias al Carcassonne.

Como nota para aquellos que deseéis practicar en solitario y haceros maestros antes de jugar con la familia para pulirles, podéis descargar la aplicación del juego para IPhone, IPad y dispositivos Android.

Como diría Joaquín Prat:  A Jugar!!!!!!    
Que mayor que soy :(   

Mrs. Pacman says: Este juego es de lo mejor que ha descubierto Mr. Pacman, es un juego muy divertido y que se disfruta bastante con la familia. Yo no soy muy buena con los juegos y soy muy pero que muy competitiva (una vez hasta le escupí por ganarme juas, qué poco glamour) y este juego lo tiene todo para echar varias partidas. Aunque Mr. P practica con su iPad alguna vez le he ganado, y las veces que no lo he hecho ha sido claramente porque él es un tramposo :)
Os recomiendo que lo probéis, es barato y lo pasaréis muy bien, además es tan sencillo que hasta las abuelas se han apuntado a jugar con nosotros. Ya nos contaréis.