Como os podéis imaginar en Cuenca las opciones de ocio en familia son muy reducidas, en mi familia una muy común era salir al campo. Pero no salir al campo con un Renault 5 (gran coche de antaño) a la primera explanada verde que veíamos y merendar, no no, esto es de domingueros. Lo nuestro eran excursiones de aventura con todo terreno, cruzando ríos, caminos de mala muerte e incluso a veces inventando algunos para ver qué había más allá. En este sentido, nuestra ciudad ofrece mucho, si bien es muy pequeña como ciudad, es la tercera de España en extensión (no os acostareis sin saber una cosa más), así que os podéis hacer una idea de la cantidad de monte que teníamos para recorrer, aunque a veces también íbamos a Guardalaraja y a Teruel, es lo que tiene el campo, no se sabe cuándo acaba uno y empieza otro.
Normalmente eran excursiones para practicar lo que ahora se llama senderismo, y donde ahora hay GR y PR (los senderistas sabrán de lo que hablo), antes lo llamábamos ir al campo y pasear por el cerro, como mucho lo identificábamos con algún símbolo de la orografía.
Tengo que reconocer que mis padres organizaban todos los fines de semana alguna buena, íbamos con un grupo de amigos con hijos de edades parecidas, 3 o 4 años arriba o abajo y os podéis imaginar el despiporre, nos llegábamos a juntar unos 20 guachos según el día. Muchas veces íbamos unos cuantos en un mismo coche, en la parte de atrás, pobres padres lo que sería eso ahora que lo pienso, eso sí, era llegar al campo y nos soltaban cual bestias salvajes.
| No somos borricos ni ná |
Mis excursiones favoritas eran las de río, recorriendo el cauce y buscando cualquier zona alta para saltar o alguna cascada o cueva hecha por el agua. Esa sensación de asomarte un poco porque tus padres te dejaban adentrarte, sin miedo para ellos, pero que tú ibas cagao por lo que pudieras encontrar ahí, aún la recuerdo, se me ponía el corazón a mil. Además a la mínima que encontrábamos una zona un poco peliaguda para el coche ahí que se paraban todos a picarse con el coche para ver quién se quedaba atascado y reirnos un rato. El día que se quedó atascado el coche con toda la comida no nos hizo tanta gracia tener que escurrir el pan y comerlo blandurrio, sobre todo a las madres siempre preocupadas por todo, pero fue una anécdota que dio para varias semanas de risas. Y es que el momento bocadillo después de toda la mañana saltando como cabras era lo mejor, sobre todo cuando almorzábamos bocadillo de huevos fritos con jamón o de tortilla con filetes (esto si es comida, aprenda señor Adriá).
Los recuerdos de esa época son infinitos, esta Semana Santa estuvimos viendo algún que otro video y me hizo recordar muchos de ellos, me sentí muy agradecido por todo lo que había vivido y aprecié el esfuerzo de mis padres en aquel momento.
![]() |
| Margaritaaaa te vas a enterar |
Son de esas cosas que te marcan de pequeño, es una forma de vida y aunque desde que me vine a Madrid casi no trabajo el campo, Mrs. P y yo compartimos opinión y en cuanto podamos nos liaremos la manta a la cabeza y allá que iremos de nuevo. De momento nos conformaremos con salidas de dominguero una vez al mes para ir introduciendo a la padawan en el arte del verdor, como la del domingo pasado en El Retiro, estaba encantadísima con las flores y el césped. Luego esperamos ir animándonos para ir buscando aventurillas.
Ojalá podamos formar un grupo de gente aquí en Madrid o en Cuenca con la que poder salir mensualmente, me conformaría con que fuera la mitad de grande que el de mis padres, porque así es como más se disfruta, con amigos y familia. Así que ya sabéis si alguien se anima, es un punto de comienzo :)
Mrs. P: bueno yo no tuve campo, tuve la versión de infancia en un pueblacho la cual es también muy buena, muy distinta pero divertidísima también. Algún día igual me animo y cuento alguna que los pueblos dan para mucho.

-796814.jpeg)