Mostrando entradas con la etiqueta Madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madre. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de noviembre de 2012

A mi querida niña

Mi querida niña,

dentro de poco podrás comprobar que tu madre suele ser de las que se ríen de todo, más que llorar, es algo que he aprendido con el tiempo y gracias al positivismo de tu padre, bendito mío. Poca es la gente que me conoce seria y menos triste, a esos los cuento con los dedos de una mano, normalmente soy de las que sacan sonrisas para enmascarar momentos tristes y al menos así veo la vida con un poquito más de humor o lo intento. Tú, mi amor, has entrado a formar parte de mi vida real, de la que transcurre de puertas para adentro y me atrevo a hablar por toda esta familia diciendo que la has llenado de la más completa felicidad.

Hoy me permito abrir esta pequeña ventana al mundo porque hoy, 1 de Noviembre de 2012, se me acaba la baja maternal, y para que quede constancia y gritar al cielo quiero dedicarte unas palabras. Después de 112 días oficialmente ya puedo empezar a trabajar y dejarte durante 9 horas al día, porque parece ser que con menos de 4 meses ya eres toda una niña grande para estar sin mamá, es lo que tiene esto de la vida real aquí, que nos juega estas puñetas. 

No sabes la inmensa pena que me llena al pensar que me voy a perder esas sonrisas mañaneras que te gastas pequeña, y es que no he visto a nadie que tenga tan buen despertar como tú, espero que lo conserves siempre y seas capaz de brindarle al nuevo día esa bonita cara, sin duda eso me ayudará a saber que estas bien, y a ti a ver la vida de otra forma.  Y es que voy a echar mucho de menos esta pequeña rutina que nos hemos construido tú y yo: amanecer para darte el pecho, reírnos después tiradas en la cama mientras te hago el mono un rato, ver cómo me miras mientras desayuno y me sigues dedicando más risas - eres una cachonda - nuestro paseo por el barrio contándote lo que veo hasta que te duermes de puro aburrimiento y tanto meneo, la siesta juntitas, y el recibimiento a papá en casa. Sin duda cuando al fin estamos en casa los tres es el mejor momento del día.

Amor, debes saber que para nosotros es muy duro darnos cuenta que vas a ver, sentir, aprender, demostrar y en definitiva vivir un ratito cada día apartada de nuestro lado, sobre todo porque seguramente nos vamos a perder muchas de las cosas que hagas. Imagino que esto es el comienzo de una independencia que poco a poco te tiene que llegar, pero espero que siempre te guardes un poquito para nosotros y podamos disfrutar de cada uno de los nuevos pasos que vayas a ir dando, aunque sea desde la barrera.

Para terminar sólo quiero recordarte que aquí estaré para lo que necesites y cuando lo necesites, sin ninguna condición.

Te quiere, tu madre.



Anotación: Me siento en la obligación de dar las gracias por al menos poder vivir estos momentos con mi hija porque soy muy afortunada, no sólo por tenerla sino por tener trabajo en esta época en la que vivimos. Gracias a mis vacaciones y a los días de lactancia aún podré disfrutar hasta finales de año estando todo el día a su lado.

Sin embargo, ojalá alguien con el poder necesario leyese este texto y se diera cuenta que una baja por maternidad de 3 meses y medio no es suficiente, que hay gente que demanda más tiempo con sus hijos porque es necesario, gente que sólo quiere llegar a casa temprano para poder vivir su vida y no pasar días interminables en el trabajo dando más de lo que se debería, que quiere que una reducción de jornada laboral no sea una crucifixión para su futuro, porque el aparentar para poder llegar a ser algo en este país se ha convertido en una necesidad y el salir a tu hora después de hacer tu trabajo está mal visto, no solo por ser mujer, tristemente para todos.

Mr. P says: A esto no tengo nada más que añadir.

jueves, 25 de octubre de 2012

Síntomas de madre

Con el fin de hacerle el versus a Mr. P, hoy os traigo los síntomas de madre, aunque con un poco más de sorna para no sufrir de un empacho por consumo de sentimentalismo. Seguramente muchas de las que lean esto pensarán inmediatamente que una mujer ya es madre desde el momento que el churumbel sale por donde debe salir o incluso antes cuando el reloj biológico hace tic-tac y siente esa necesidad de tener en brazos a un miniyo. Pues bien, esto puede ser así efectivamente porque el instinto natural de una fémina es éste, pero hay ciertos síntomas que uno puede observar que demuestran que una se ha convertido al 100% en una madre, presten atención al reportaje a lo Félix Rodriguez de la Fuente.

Cuando la fémina incorpora un nuevo ser a su manada, no sólo incorpora una nueva vida sino que trae consigo una serie de rituales inconcebibles para una mirada no adiestrada en estas labores. El primero de ellos es la faceta de "reconocimiento de deposiciones", léase vulgarmente "hurgar en la mierda", basado en mirar y analizar con todo detalle lo que sale por el ano del primogénito o primogénita con el único fin de asegurar que "como come el mulo caga el culo", es decir, que está echando lo que debería echar. Esta ceremonia puede ser observada por el líder con cierto reparo o incluso asco al principio, pero poco a poco irá participando de la misma con total naturalidad, todo sea por el bien del hijo en común.

Relacionado con el maravilloso mundo de los excrementos, tenemos a los primos hermanos, los regüeldos, fenómeno que puede llegar a maravillar según la intensidad con la que consiga el renacuajo expulsarlos. Sin embargo, para la nueva madre, éste como cualquiera de los otras cosas que salen hacia afuera del niño, puede llegar a quitar el sueño hasta que se logra satisfactoriamente. Y aquí es donde se demuestra la capacidad que tiene la susodicha para buscar miles y diferentes posturas en la red en la que se mueve, para conseguir el preciado bien: BUUURPP. Hasta entonces nadie descansará tranquilo en el hogar.

Otro método infalible para reconocer que la hembra ha dejado su estado anterior y ha pasado a formar parte del conjunto de madres preocupadas por sus pequeños retoños, es el comportamiento que presenta frente a la alimentación del recién llegado. Es común observar como la mujer se obceca una y otra vez en que el cachorro coma y recoma hasta que reviente, da igual que el pequeño se retire o que esté como un tonelillo, ella lo intentará una y otra vez hasta que se termine todo y más. Esta tendencia no se abandona con el paso de los años, no se engañen, normalmente como todas las manías de una madre irá a más, llegando al estado abuelil en el que siempre acabará cualquier comida preguntando a los hijos/nietos/biznietos: "hijo, ¿te has quedao con hambre? ¿te frío un huevo?".

Si seguimos indagando en el arte maternal, encontraremos que otra de las dinámicas incluidas en la vida familiar es la de "abrigamiento del crío" donde se tratará que el mismo no sienta ni un ápice de frescor en su pequeño cuerpo, sea la estación que sea, poniéndole más capas que una cebolla. No importa que el termómetro marque 40º a la sombra, la mamá siempre estará preocupada porque puede que el niño tenga frío, así que sumará una capa de "por si acaso" a la indumentaria del espécimen. Absténganse de apearla del burro porque para eso es su hijo y solo suyo.

En cuanto a la puesta en común con otras de su género, la manera de proceder es sencilla, encontraréis cómo cada una tiene un bebé mucho más guapo que el resto, que duerme mucho mejor, que come como nadie y que no llora nunca, síntoma de una madre inmejorable. La nueva madre puede verse abrumada en esta coyuntura, pero pronto aprenderá que se trata de una escena que se montan las más experimentadas para jactarse de su condición de vieja gloria de la maternidad.

Podríamos seguir exponiendo miles y miles de síntomas pero lo dejaremos aquí para que el documental no deje dormido a sus lectores como en los de La 2. Si tras estos puntos, usted es incapaz de reconocer una maternidad, aquí le dejamos unas cuantas "Frasecicas de madre primeriza" para que no haya lugar a dudas:

- Ay! pobrecica mírala cómo duerme.
- Uhhhhh qué frío hace, arrópala bien anda!
- Es que este niño no come ná!
- Ole mi chico que eructo!!

Mr. P Says: Que manía con freírnos huevos! Acaso voy yo por ahí pinchando tetas! [chistecico malo de padre].
Aunque haya un tono jocoso en el artículo, he de ratificar cada uno de estos síntomas. Me gustaría añadir una frase que ella no ha puesto aquí, que es más una respuesta a cuando la niña caga y yo le digo el tufo que me está llegando, ella siempre me dice: "Las cacas de bebe no huelen", a lo que yo respondo con cariño, "mis cojones!, no huelen".