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jueves, 25 de octubre de 2012

Síntomas de madre

Con el fin de hacerle el versus a Mr. P, hoy os traigo los síntomas de madre, aunque con un poco más de sorna para no sufrir de un empacho por consumo de sentimentalismo. Seguramente muchas de las que lean esto pensarán inmediatamente que una mujer ya es madre desde el momento que el churumbel sale por donde debe salir o incluso antes cuando el reloj biológico hace tic-tac y siente esa necesidad de tener en brazos a un miniyo. Pues bien, esto puede ser así efectivamente porque el instinto natural de una fémina es éste, pero hay ciertos síntomas que uno puede observar que demuestran que una se ha convertido al 100% en una madre, presten atención al reportaje a lo Félix Rodriguez de la Fuente.

Cuando la fémina incorpora un nuevo ser a su manada, no sólo incorpora una nueva vida sino que trae consigo una serie de rituales inconcebibles para una mirada no adiestrada en estas labores. El primero de ellos es la faceta de "reconocimiento de deposiciones", léase vulgarmente "hurgar en la mierda", basado en mirar y analizar con todo detalle lo que sale por el ano del primogénito o primogénita con el único fin de asegurar que "como come el mulo caga el culo", es decir, que está echando lo que debería echar. Esta ceremonia puede ser observada por el líder con cierto reparo o incluso asco al principio, pero poco a poco irá participando de la misma con total naturalidad, todo sea por el bien del hijo en común.

Relacionado con el maravilloso mundo de los excrementos, tenemos a los primos hermanos, los regüeldos, fenómeno que puede llegar a maravillar según la intensidad con la que consiga el renacuajo expulsarlos. Sin embargo, para la nueva madre, éste como cualquiera de los otras cosas que salen hacia afuera del niño, puede llegar a quitar el sueño hasta que se logra satisfactoriamente. Y aquí es donde se demuestra la capacidad que tiene la susodicha para buscar miles y diferentes posturas en la red en la que se mueve, para conseguir el preciado bien: BUUURPP. Hasta entonces nadie descansará tranquilo en el hogar.

Otro método infalible para reconocer que la hembra ha dejado su estado anterior y ha pasado a formar parte del conjunto de madres preocupadas por sus pequeños retoños, es el comportamiento que presenta frente a la alimentación del recién llegado. Es común observar como la mujer se obceca una y otra vez en que el cachorro coma y recoma hasta que reviente, da igual que el pequeño se retire o que esté como un tonelillo, ella lo intentará una y otra vez hasta que se termine todo y más. Esta tendencia no se abandona con el paso de los años, no se engañen, normalmente como todas las manías de una madre irá a más, llegando al estado abuelil en el que siempre acabará cualquier comida preguntando a los hijos/nietos/biznietos: "hijo, ¿te has quedao con hambre? ¿te frío un huevo?".

Si seguimos indagando en el arte maternal, encontraremos que otra de las dinámicas incluidas en la vida familiar es la de "abrigamiento del crío" donde se tratará que el mismo no sienta ni un ápice de frescor en su pequeño cuerpo, sea la estación que sea, poniéndole más capas que una cebolla. No importa que el termómetro marque 40º a la sombra, la mamá siempre estará preocupada porque puede que el niño tenga frío, así que sumará una capa de "por si acaso" a la indumentaria del espécimen. Absténganse de apearla del burro porque para eso es su hijo y solo suyo.

En cuanto a la puesta en común con otras de su género, la manera de proceder es sencilla, encontraréis cómo cada una tiene un bebé mucho más guapo que el resto, que duerme mucho mejor, que come como nadie y que no llora nunca, síntoma de una madre inmejorable. La nueva madre puede verse abrumada en esta coyuntura, pero pronto aprenderá que se trata de una escena que se montan las más experimentadas para jactarse de su condición de vieja gloria de la maternidad.

Podríamos seguir exponiendo miles y miles de síntomas pero lo dejaremos aquí para que el documental no deje dormido a sus lectores como en los de La 2. Si tras estos puntos, usted es incapaz de reconocer una maternidad, aquí le dejamos unas cuantas "Frasecicas de madre primeriza" para que no haya lugar a dudas:

- Ay! pobrecica mírala cómo duerme.
- Uhhhhh qué frío hace, arrópala bien anda!
- Es que este niño no come ná!
- Ole mi chico que eructo!!

Mr. P Says: Que manía con freírnos huevos! Acaso voy yo por ahí pinchando tetas! [chistecico malo de padre].
Aunque haya un tono jocoso en el artículo, he de ratificar cada uno de estos síntomas. Me gustaría añadir una frase que ella no ha puesto aquí, que es más una respuesta a cuando la niña caga y yo le digo el tufo que me está llegando, ella siempre me dice: "Las cacas de bebe no huelen", a lo que yo respondo con cariño, "mis cojones!, no huelen".