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martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad a todos

Una entrada en un día como el de hoy no podía faltar, aprovechando que la familia se entretiene con la padawan y que hay más gente que en la guerra en nuestra casa, nos sentamos aquí para relajarnos un rato y desearos una nochebuena llena de excesos y de malas intenciones.

Y para superar una cena como la de hoy o nochevieja no olvidéis:
  1. Hay que acostumbrar el cuerpazo moreno a la comida, como Joey en Friends, así que poneos los pantalones de embarazada o un chandal si lo tenéis en el trastero y a darle a la patata frita para ir ensanchando el estómago. Aquí no valen remilgos de "no puedo que me estoy poniendo fino/a", "tengo que controlarme", etc., hay que dejarse de historias y comer sin reprimirse. Da igual lo que hagamos, acabaremos la navidad como orcos de El Señor de los Anillos, pero ¿y lo bien que habremos comido sin remordimientos?
  2. No te molestes en fustigarte porque te toca comer con los suegros, cuñados, tios o algún primo que no aguantas, te va a tocar igual. Ante una situación de este calibre solo nos queda armarnos de valor, vino y algún que otro copazo, con esto se digiere cualquier noche. Por supuesto no intentes jugar a las sillas en la cena, te va a tocar el premio gordo al lado y tendrás que aguantar sus historias de trabajo toda la noche.
  3. Si eres de las afortunadas que van a comer anca la suegra/madre, enhorabuena, puedes aprovechar la excusa del pequeño/a padawan para llegar a última hora a mesa puesta. Si por el contrario, eres de las que pone su casa para el evento, tranquila, aún hay esperanza porque seguro que la abuela se muere por entrar en tu cocina y ponértela patas arriba.
  4. Si no quieres acabar aguantando a los padres/suegros con la zambomba en la mano y una pandereta, aleja el vino todo lo que puedas, con un culín se pondrán del revés.
  5. Como último consejo y no por ello menos importante, uno moña, disfruta de los tuyos, el tiempo con ellos es un bien escaso (por suerte), así que hay que exprimirlo al máximo.
No os olvidéis de ser buenos para que el gordo os traiga un regalín esta noche. Estáis a tiempo de visitarle en su aldea gracias a Google, un rato muy divertido. 

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!



lunes, 24 de diciembre de 2012

JAPI CRISMAS FOR EVRIGUAN

Como sabéis y si no lo sabéis pues ya os lo decimos, somos muy fans como dicen por ahí de los vídeos y frikis por excelencia, asi que aquí os dejamos nuestra versión peculiar de felicitación navideña.

Esto es lo que pasa cuando aquí los autores no duermen como ya comentamos con algunas compañeras de batalla por Twitter. A la única neurona que nos queda le da por inventar y pasa esto, desde aquí y a la mañana siguiente que se ven las cosas de otra forma, le tenemos que decir a esa neurona: "¡¡no inventeeees, no inventeeees!!"

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y UN AÑO 2013 INCREDIBOL!


 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad

Año 2010, 5 de Diciembre, Alemania

La mañana se despertaba tranquila, tras sortear una inesperada huelga de controladores que pasó desapercibida a ojos de nuestros protagonistas, allí estaban ellos, sonrientes, emocionados, encantados, animados, felices en definitiva de poder compartir esos días con dos grandes personas que habían abandonado su país movidos por la esperanza de una vida mejor y unidos por un gran amor.

El día anterior se vislumbraba en sus mentes como un sueño, un bonito sueño en la capital de la Navidad, Estrasburgo. En su mente todavía tenían el recuerdo del mercado con sus miles de adornos y dulces, sus edificios vestidos de rojo y verde, la catedral majestuosa gobernando la ciudad al amparo del río, las esculturas de hielo, las lámparas de luces, el trasiego de gente local y visitante y, por supuesto, los villancicos en la plaza.

Nunca habían sentido la Navidad de esa manera, estaban embriagados de espíritu y eso se notaba en sus caras, volvían a ser niños de 7 años mirando ilusionados hacia el nuevo día.

De camino a la ciudad de destino, miraban por la ventanilla del coche pensando en qué les depararía al llegar allí. Como se esperaba de esas fechas, el paisaje era blanco y el cielo estaba cerrado, se esperaban más nevadas según todas las previsiones, y eso hacía el día mucho más bonito si cabe, ver nevar era algo que hacía mucho que no veían. Al llegar a Heppenheim, todo estaba muy tranquilo, era una apacible mañana de domingo en la ciudad, todos sus habitantes disfrutaban del día en familia y las calles descansaban del ajetreo diario. Luces, abetos, elfos y mercados cerrados adornaban la estampa del momento.

El pequeño Jepenjín
Decidieron perderse entre las casas caminando por sus calles empedradas al pie de la montaña, disfrutaron de una guerra de nieve y allí, en lo más recóndito de la ciudad, construyeron el icono que marcaría su viaje y se convertiría en el nuevo compañero del advenimiento de estas fechas. Nada más y nada menos que el magnífico Jepenjín. Y no podía ser mejor, como recién nacido era pequeño, sencillo, con los brazos de palo abiertos a la Navidad y un pelo coronando su cabeza. Provocó en sus creadores risas, jolgorio y fotos retratando el momento. Dado que no podían llevárselo con ellos, al menos conservarían el momento no solo en su memoria y allí se quedó él, no sin despedirse de sus progenitores.

El viaje continuó con multitud de paisajes, recuerdos, conversaciones, comidas, anécdotas y diversión. La última noche el cielo decidió brindarles una última nevada, nevó con ímpetu, como si se estuviera despidiendo de ellos, y disfrutaron de ella mirando al cielo, paseando y como cualquier chiquillo abriendo la boca para deleitarse con los copos, todo era mágico. Una gran despedida, triste pero bonita.

Nuestro crecido Jepenjín
Al año siguiente, y en las mismas fechas, en el buzón de su casa allí estaba él otra vez, Jepenjín les traía las buenas nuevas de sus amigos, provocó una gran sonrisa en ellos al verle y un precioso recuerdo, pero sobre todo el saber que tras un año más, no solo él estaba ahí, sino que los más importantes, sus emisores también.

Y este año no iba a ser menos, aunque miles de kilómetros nos siguen separando, Jepenjín ha vuelto. Ya se nos ha hecho mayor, ha cambiado de ciudad, abandonado su único pelo y engordado un poco, los años pasan para todos, pero ahí está él y ha venido con el mensaje de paz y amor al mundo y para desearle felicidad infinita a la nueva reina de la casa en su primera Navidad entre nosotros.

FIN

Gracias A+R, siempre estáis ahí, Fröhliche Weihnachten!