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lunes, 11 de mayo de 2015

Hormi

No estamos muertos no - aunque pudiera parecerlo por la frecuencia de nuestra pequeña morada - ni tampoco estamos de parranda - ojalá pero más allá de la fiesta que nos dan los pequeños aprendices de magos aquí no cae otra - pero lo que sí estamos es tomando cañas olerele lele. ¿Por qué? Pues muy sencillo, porque hemos derrotado al mago tenebroso, aún no nos lo creemos y estamos dando palmas con las orejas a ritmo de Peret mientras rezamos porque siga así.

Muchas fueron las ideas que nos disteis en el post anterior allá por Marzo (miles de gracias a los que aún seguís pasando por aquí), así que nos planteamos fecha tope puente de San Isidro y fuimos pensando qué estrategia seguir para derrotarle. Sin embargo, el destino es caprichoso y cuando menos te lo esperas allá que se presenta delante de tus narices la poción perfecta o en este caso, el ser adecuado: una hormiga. ¿Quién nos iba a decir a nosotros que algo tan diminuto podría ayudarnos tanto en nuestro dilema? Pues sí, he aquí el cuento de cómo una pequeña amiga que paseaba tranquilamente una mañana de domingo, se convirtió en la heroína de unos pobres padres frikerizos.

Érase una vez una niña llamada Chewy que jugaba en el jardín de los abuelos una apacible mañana de domingo. Tras dedicarle horas a la plastilina, las marionetas y el balón, decidió encarnarse en Rick Moranis y al más puro estilo Wayne Szalinski sin suspensión, se dedicó a peinar el césped en busca de seres diminutos y bichos. Lo primero que encontró fue un saltamontes, al cual le pinchó con su dedito para verlo saltar de hoja en hoja y cuando éste se escapó, fijó su mirada en una pobre hormiga que zascandileaba por allí respirando aire puro. No era una hormiga cualquiera, por supuesto, al igual que en la película se trataba de Hormi, la pequeña hormiga que ayuda a los niños a llegar hasta su casa (le encantó la película).

La joven padawan siguió a Hormi durante un rato para ver a qué se dedicaba y, con un alarde de delicadeza envidiable, posó su dedo índice encima de ella para cogerla. Hormi, que no estaba digamos...encantada, se revolvió un poco pero al final se dejó llevar por la giganta y terminó en un cubo de arena medio lisiada. Chewy presentó a su nueva amiga a toda la familia y al ver que no se movía demasiado (estaba más pallá que pacá), le comentó a su madre que estaba malita y que tendría que curarla en casa. Tras 160 km con el cubo entre las manos y el cadáver de la pobre Hormi, Chewy llegó a casa muy feliz porque la iba a curar, depositó el cubo en el salón y fue a por su maletín de doctora. Al volver realizó sus rituales de sanación y le dijo a la hormiga que le regalaba su chupete para que se lo quedara, puesto que era la única hormiga que no tenía chupete, momento que su madre aprovechó para decirle que, por semejante acto de valentía y generosidad, aparecerían unas hadas para hacer chiquitito el chupete y dárselo a Hormi y así que pudiera volver con sus padres volando a Cuenca.


La pequeña se quedó muy contenta y se fue al parque a pasar la tarde, cuando volvió su querida amiga ya no estaba y ella gritó a los cuatro vientos que se había ido a dormir con sus papás. Sus padres le dijeron que así era y que al día siguiente Hormi volvería para traerle un regalo muy guay por todo lo que había hecho por ella, pero sobre todo por regalarle lo más preciado de su vida, su chupete frikerizo. Llegó la noche y Chewy empezó a quedarse dormida y por supuesto lloró, lloró por su pérdida un rato largo y les dijo a sus padres "Estoy muy triste porque no quiero dormir sin chupete", tal cual. A la madre se le hizo un nudo en el estómago por su bebé grande, pero hizo de tripas corazón y le contó el cuento de cómo Hormi se convirtió en la hormiga más feliz por el regalo más grande y bonito que le podían haber hecho. Y así, se quedó dormida.

Al día siguiente al salir de la guardería, Hormi fue a recoger a Chewy (otra hormiga que la loca de su madre se dedicó a recoger de los arbustos del trabajo ante la atenta mirada de la gente fumadora del edificio). Iba dentro de una cajita, pero esta vez acompañada de su hermana pequeña a la cual las hadas le habían regalado el resto de chupetes de casa. Ambas habían venido a recoger a la niña para traerle su regalo, una tipi y unos cuentos para leer dentro, regalo que estaba a buen recaudo a la espera del gran acontecimiento. Cuando llegamos a casa allí estaban sus paquetes y ella con una sonrisa de oreja a oreja. La hermana se fue corriendo de la caja pero Hormi se quedó con Chewy a jugar, otra vez dormida después del zarandeo de la caja, "es una hormiga muy dormilona" como bien decía su amiga giganta sonriendo. En la hora del baño, se despidió de ella y al salir, ya no estaba, había vuelto con sus padres, sus hermanas y sus chupetes.

Y así fue como una pequeña hormiga, bueno dos en realidad, nos ayudaron a salir de este meollo. Desde aquí nuestro más sentido agradecimiento a la vida de estos pequeños seres que le han dado a nuestra padawan un final inmejorable para su amigo. Hoy segunda noche sin un llanto, esperemos que siga así.

martes, 20 de enero de 2015

Hilda y sus historias

Últimamente he vuelto a la lectura en mi viajes por el submundo. El sueño ya no hace mella en mi, y puedo leer un párrafo y no tener que empezarlo de nuevo tres veces. Para gestionar mis lecturas utilizo goodreads, aplicación en la que una vez has rellenado un mínimo de puntuaciones de libros que has leído, te ofrece recomendaciones en función a tus gustos. Bueno, pues yo llevo como unos 400 metidos en la aplicación y no me recomendienda nada más que plomos, pero bueno, a lo que voy, el otro día por fin, vi una portada de un cómic en estas recomendaciones que llamó mi atención: Hilda and the Midnight Giant.

Me encanta Brizna, el zorro con cuernitos
Nada más ver la portada supe que me iba a gustar. Gigantes, casas diminutas y un zorro con cuernos (aunque al principio creía que era un ciervo chiquitín). Y bueno, ejem, vi que era una forma genial de dar el salto de los cuentos ilustrados al comic con la pequeña, ya tardaba, pero es que ella es la fan número uno de todo aquello donde salgan gigantes, trolls o brujas.

Investigando un poquito más sobre el autor, Luke Pearson, vi el resto de la saga de esta peculiar niña, Hilda y el Trol y Hilda y el Perro Negro, y no dudé ni un instante en comprarla con solo ver los títulos, así a lo loco. Nos falta el de Hilda y el desfile de los pájaros, pero no lo tenían en Amazon, así que esperaré.

Por contaros un poco, en Hilda y el Gigante de Medianoche, Hilda y su madre descubren que su casa se encuentra en mitad de un terreno en el que viven unos diminutos elfos a los que antes no podían ver. Estos elfos quieren que Hilda y su madre se marchen, puesto que les parecen muy molestas. Cuando la madre de Hilda amenaza con irse a vivir a la ciudad, Hilda se embarca en una aventura para resolver este problema.  Además de todo esto, a Hilda le toca lidiar con un gigante que merodea por su casa ¿a que no sabéis a que hora? si a medianoche, se vía venir.

No quiero extenderme y contaros en detalle de qué van cada uno de ellos (no me gusta spoilear), pero sí os recomiendo todos los que tenemos en casa porque merecen la pena, aunque eso sí os pongo mi orden de prioridades:

1. Hilda y el Gigante de Medianoche

2. Hilda y el Perro Negro

3. Hilda y el Trol














En resumen, un comic genial para todas las edades lleno de imaginación y con un dibujos muy chuquis (i.e. término acuñado por Chewy y que aquí hemos identificado como mezcla de algo chuli y cuqui), que hará que nos lo pasamos pipa leyéndoselo a los peques o para nosotros mismos. A la padawan le vamos señalando cada una de las viñetas, si vemos que hay mucha literatura sintetizamos pero le ha gustado tanto que llevamos toda una semana leyendo los tres comics antes de dormir, y algún día hasta dos veces.

Mrs. P says: Un gran descubrimiento del padre, me han encantado los tres, muy amenos, con gran cantidad de personajes y mucha imaginación. Lo mejor de leerlos con Chewy es ver cómo interpreta ella la historia según la viñeta y cómo va preguntando quienes son cada uno de los seres, por supuesto ya hemos integrado a más de uno en la vida cotidiana, por ejemplo a Tontu.

lunes, 12 de mayo de 2014

Cuaderno de bitácora - Segundo trimestre

Cuaderno de bitácora, hemos pasado con éxito la segunda fase de mutación de los humanos, según ellos el segundo trimestre. El organismo denominado Pixel viene con fuerza y hace lo que quiere con el cuerpo huésped, uséase el mío, a pesar de ser yo la autoridad en este experimento, fuente inequívoca de lo que se avecina en un futuro no muy lejano. Además de las mutaciones características de nuestros seres, Pixel y yo, hemos sumado una serie de cambios en el resto de integrantes del núcleo familiar dignos de ser comentados también.

Mutación del huésped

En este segundo experimento al que me someto por voluntad propia, estoy pasando tres poblaciones de menor categoría tanto de la semana en la que estoy como de los cambios que debería estar sufriendo. Para ser sincera, he tenido que contar varias veces en el calendario para asegurarme que había cumplido el mencionado trimestre, lo que me está llevando a un experimento al libre albedrío del que sólo espero los resultados y punto pelota.

Aún así que no se diga que no me documento para dejar mis impresiones sobre el mismo y que Pixel no piense que es una muestra aleatoria de una noche de libre albedrío también. He aquí lo que se dice que se experimenta:
No llego a los extremos
de Phoebe 
  1. Mala cabeza: la primera maternidad ya se llevó dos tercios de mis neuronas y esta segunda creo que ha acabado de colapsar mi cerebro. De hecho, no sé ni cómo escribo.
  2. Temas digestivos: leyendo lo que hay, por empatía debería sufrir alguno. Aún así y para tranquilidad de los alumnos del experimento que pasean por aquí, tengo que decir que mi tracto intestinal responde adecuadamente a todo lo que me meto en el buche, demasiado bien diría yo. Sigo teniendo más hambre que los pavos de Manolo.
  3. Deseo sexual: a pesar de lo científico del tema, siempre que llega este trimestre me acuerdo del capítulo de Friends en el que Rachel está más caliente que el palo de un churrero y Phoebe le muestra al machorro que tenía para desquitarse.  Dicho esto, sólo puedo decir que el tener una padawan de 22 meses y estar muertamatá no ayuda, pero se hace lo que se puede.
  4. La piel: al loro lo que he encontrado en interné - "tu piel puede oscurecerse en ciertas áreas, tener acné, más vello, estrías, comezón y sudor excesivo" - ¡¡jooooder!! peor que en la adolescencia. Gracias Pixel por manifestarte en una estría en mi ombligo por el momento y un culo maleta.

Mutación del organismo

Sigue mutando a un ritmo vertiginoso digno de un estudio profundo al cual no puedo dedicarle tiempo. La especialista en dirigir estos experimentos, la obstetra, nos ha confirmado que el sujeto dispone de un saliente en la entrepierna y huevacos más grandes que el caballo de Espartero, lo normal viniendo de quien viene.

A pesar de sorprendernos en el primer trimestre con una mutación hacia Nessie o una marioneta de calcetín, en esta segunda fase parece ser que evoluciona favorablemente hacia la especie humana. Aún así, no tengo certeza 100% de este hecho pues el movimiento que tengo en mi interior me inclina a pensar que estoy centrifugando un ser al que no le gusta el tema y me responde con golpes de varios tipos. Vamos que está hecho de rabo de lagartija, cosa que tampoco me extraña viniendo de quien viene. Aquí dejo de lado el tema científico y me acojo a la fe para pedir que se tranquilice un poquito cuando salga.

Cariño mira da pataditas

Mutación de la muestra masculina

La muestra masculina, también conocida como padre del organismo, se solidariza con el huésped y me acompaña en todas las comidas y colaciones que me da por hacer, únicamente porque en este segundo experimento no me ha dado por el vinagre. Aunque el cabrito no sé cómo lo hace pero no está desarrollando volumen a su alrededor.

Además de esta empatía gastronómica, por su parte está más que encantado con el punto 3 anteriormente expuesto, aunque se va lamentando por las esquinas por el devenir de mis energías y las de la padawan.


Mutación del resultado del primer experimento

El resultado del primer experimento, científicamente conocido como Chewy, reconoce al sujeto de este segundo intento por su nombre desde bien temprano. Se abraza al continente del organismo, el triponcio de su madre, mientras le llama y le proclama su amor diciéndole que le quiere, hecho que produce un nivel de hormonas en el huésped más alto de lo normal. Acto seguido se puede meter entre pecho y espalda media fuet y decir que tiene a Pixel en su tripa, lo que demuestra que come como sus padres y cree que su hermano es una mala digestión de su madre. 

Mr. P says: ¡santa madre que se acerca el final y viene con curvaaas! Pixel, hijo, te espero como agua de mayo para empatar en género en la morada.

lunes, 2 de diciembre de 2013

#ChewyAprende #noviembre

Seguimos con la iniciativa que empezamos en Octubre apuntando todo lo que a nuestra querida pequeñuela se le va ocurriendo día a día y que, por una cosa u otra, siempre nos sorprende. La verdad que este post nos sirve, además de para reirnos un huevo con sus ocurrencias y guardarlas, para darnos cuenta cómo se nos van los meses y todo lo que aprenden.

Y esto es lo que dió de sí Noviembre:






viernes, 1 de noviembre de 2013

#ChewyAprende #octubre

Siempre que ponemos cosas en twitter de la padawan nos quedamos con ganas de guardarlas para el recuerdo porque son chorradas normalmente, como sus padres claro está. Así que este mes de Octubre se nos ocurrió empezar a poner un hashtag ChewyAprende, con todas esas cosas con las que nos sorprende a diario y hacer un post el primer día del mes siguiente para guardar lo mejor del mes anterior, en este caso Octubre. Este mes empezamos tarde pero aquí os dejamos nuestros tweets: