Si el otro día contábamos un cuento que hacía las delicias del lector femenino y animaba a procrear como animales ante semejante delirio de amor verdadero, hoy venimos con otro cuento, esta vez en modo poema para no dormir, terror y algo escatológico. No digáis que no os aviso.Queridos míos, tras 27 días de postparto, hoy puedo decir que las secuelas más molestas de traer al mundo un lechón de 4,150 kg están desapareciendo, sí, mis queridas almorranas. Y como yo no sufro en silencio, he decidido dedicarles una entrada en nuestro querido blog para alentarlas a que se vayan del todo y no vuelvan en muchos años. Sin acompañamiento musical que valga, he aquí mi oda a las hemorroides:
Oh mis queridas almorranas,
fuisteis sigilosas en vuestra llegada,
con Chewy mandásteis a la reina
y con Pixel a sus dos primas hermanas.
La Pinta, la Niña y la Santamaría,
en casa con sorna os bauticé,
con todo el dolor de mi culo,
de todos los ungüentos os eché.
Ni depresión post-parto,
ni entuertos o puntos,
tanta guerran me han dado
como estos dichosos bultos.
Desde la camomila hasta las toallitas,
desde la homeopatía hasta mi Ruscus querido,
mañana, tarde y noche os machacaba,
mañana, tarde y noche os machacaba,
hasta quedarme ya sin sentido.
Dispuesta a arrancarme el ojete,
a la desmadrosa me encomendé,
y con uvas congeladas, agua y desayuno de avena,
con vosotras al fin parece que acabé.
No las tengo todas conmigo,
pues la Santamaría resistirse quiere,
seguiré con mis ungüentos,
hasta que Colón consigo se la lleve.
Y si con esto no es suficiente,
esta oda repetiré,
mañana, tarde y noche,
para recordar lo que con Pixel pasé.
- Beber muchísima agua y cuando digo mucha digo 3 litros que me casco. Meando todo el día.
- Dieta de fibra a tope para que aquello no sufra más de lo conveniente. Yo he optado por el famoso porridge mañanero (plastón de avena) pese a lo que me gusta a mi desayunar a lo spanish. Tengo que decir que al principio ni fu ni fa pero ahora me está hasta bueno. La avena la cocino con azucar moreno, leche de soja y piel de naranja/limón 10 minutos, la saco, le añado fruta y pasas y listo. Mano de santo oigan.
- Masajes de uvas congeladas, frio local que dicen los entendidos, cada vez que iba al baño, recomendación del post del Ojo de Sauron de la amiga de otra amiga de mi querida Desmadreando. Las envolvía en toallitas antihemorroides para hacerlo más efectivo.
- Ruscus Llorens a tope, es compatible con la lactancia así que 4 veces me he echado al día y más porque me sabía mal. Probé una crema homeopática pero nada como ésta.
- Andar, andar y andar. Bastante tiempo pasaba ya sentada al pecho con el cocimiento de recto en Agosto como para estar más tiempo.





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