martes, 16 de septiembre de 2014

Oda a mis almorranas

Si el otro día contábamos un cuento que hacía las delicias del lector femenino y animaba a procrear como animales ante semejante delirio de amor verdadero, hoy venimos con otro cuento, esta vez en modo poema para no dormir, terror y algo escatológico. No digáis que no os aviso.

Queridos míos, tras 27 días de postparto, hoy puedo decir que las secuelas más molestas de traer al mundo un lechón de 4,150 kg están desapareciendo, sí, mis queridas almorranas. Y como yo no sufro en silencio, he decidido dedicarles una entrada en nuestro querido blog para alentarlas a que se vayan del todo y no vuelvan en muchos años. Sin acompañamiento musical que valga, he aquí mi oda a las hemorroides:

Oh mis queridas almorranas, 
fuisteis sigilosas en vuestra llegada,
con Chewy mandásteis a la reina
y con Pixel a sus dos primas hermanas.

La Pinta, la Niña y la Santamaría,
en casa con sorna os bauticé,
con todo el dolor de mi culo,
de todos los ungüentos os eché. 

Ni depresión post-parto,
ni entuertos  o puntos,
tanta guerran me han dado
como estos dichosos bultos.

Desde la camomila hasta las toallitas, 
desde la homeopatía hasta mi Ruscus querido,
mañana, tarde y noche os machacaba,
hasta quedarme ya sin sentido.

Dispuesta a arrancarme el ojete,
a la desmadrosa me encomendé,
y con uvas congeladas, agua y desayuno de avena,
con vosotras al fin parece que acabé.

No las tengo todas conmigo,
pues la Santamaría resistirse quiere,
seguiré con mis ungüentos,
hasta que Colón consigo se la lleve.

Y si con esto no es suficiente,
esta oda repetiré,
mañana, tarde y noche,
para recordar lo que con Pixel pasé.

He aquí mi padecer pasado a lírico porque se merecían ser recordadas en su empeño por joderme el postparto tan maravilloso que me han dado los padawanes. Por si alguien las sufre en silencio os daré mis recomendaciones:
  1. Beber muchísima agua y cuando digo mucha digo 3 litros que me casco. Meando todo el día.
  2. Dieta de fibra a tope para que aquello no sufra más de lo conveniente. Yo he optado por el famoso porridge mañanero (plastón de avena) pese a lo que me gusta a mi desayunar a lo spanish. Tengo que decir que al principio ni fu ni fa pero ahora me está hasta bueno. La avena la cocino con azucar moreno, leche de soja y piel de naranja/limón 10 minutos, la saco, le añado fruta y pasas y listo. Mano de santo oigan.
  3. Masajes de uvas congeladas, frio local que dicen los entendidos, cada vez que iba al baño, recomendación del post del Ojo de Sauron de la amiga de otra amiga de mi querida Desmadreando. Las envolvía en toallitas antihemorroides para hacerlo más efectivo.
  4. Ruscus Llorens a tope, es compatible con la lactancia así que 4 veces me he echado al día y más porque me sabía mal. Probé una crema homeopática pero nada como ésta.
  5. Andar, andar y andar. Bastante tiempo pasaba ya sentada al pecho con el cocimiento de recto en Agosto como para estar más tiempo.
Y esto es todo amigos, un gran tema el de hoy, disfrútenlo tanto como yo o menos y no se olviden que hasta Chuck Norris tiene almorranas, no se escondan:

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Erase una vez...

Esta es la historia de cómo un pequeño Pixel, un puntito que no era nada hace 10 meses, se convirtió en el príncipe del reino. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio.

Había una vez una princesa conocida como Chewy - si, los reyes eran algo malvados permitiendo tal nombre - que vivía con sus queridos padres a los que tenía todo el día babeando ante su inteligencia, gracia y belleza. Un día su querida madre despertó bastante nerviosa, cogió una pequeña caja de su bolso y se encerró en el baño real. Tras unos minutos, salió con cara descompuesta, una varita en la mano con dos rayas rojas y llorando a moco y baba mientras se abrazaba a ella y su padre balbuceando algo sobre un hermano/a. Chewy no entendía nada, no sabía quién o qué era ese hermano/a ni por qué su madre la miraba con cara de pena, pero algo sí atisbó ante semejante escena, notó que el mundo había cambiado, lo sentía en el agua, lo sentía en la tierra, lo olía en el aire, la magia había llegado a palacio y quizá sería obra de la varita del recién bautizado como Pixel.

Pasaron los meses y misteriosamente la reina empezó a engordar de forma desmesurada, no del tipo de gordura de comer dulces de palacio, que también se ponía fina, sino uno que se concentraba en su estómago, algo que Chewy no había visto jamás, descomunal. Un día decidió acompañar a sus padres a ver a una poderosa bruja de bata blanca. En el momento en que la princesa la vio se dio cuenta que esa bruja no parecía de las buenas y cuando empezó a tocar a su madre, ella empezó a berrear para que la dejara en paz. La mujer paró de inmediato y dejó a su madre, pero al terminar le predijo, con una sonrisa maligna en su cara, que tendría un niño enorme. Así fue como la malvada bruja empezó a atormentar a la pobre familia real.

La reina empezó a tener noches en vela y pesadillas en las que veía cómo sacar a un señor mayor de su vientre pero aún así siguió visitando a aquella bruja para que le predijera el futuro. Llegó el verano y con él una serie de acontecimientos algo desastrosos para la familia, pues en una de las visitas la malvada bruja decidió aplicar sus artes oscuras para traer al príncipe a la vida. La reina cortó tajante aquel hechizo a riesgo de tener un niño ya entrado en carnes y oponiéndose a las sentencias de la bruja que decían que traería a un niño demasiado crecido.

La vida transcurrió tranquila tras aquella visita, la princesa ya se había acostumbrado a ver a su madre con una gran barriga pero estaba feliz porque pasaban el verano juntas. Sin embargo, llegó un día en que los reyes se despidieron algo compungidos de ella. Con mirada perdida y algo nerviosos los vio salir de palacio mientras jugaba. Había llegado el gran día en el que ayudarían a la reina a traer al príncipe a casa, al menos eso es lo que le habían repetido sus padres en los últimos días. Al parecer, él mismo no había querido hacer los honores pese a tener a todo un reino detrás dándole ánimos, sobornos e incluso alguna amenaza y la reina estaba algo cabreada por eso.

Tras una mañana frenética, la princesa acudió a ver a la reina y conocer al pequeño Pixel. Resultó que lo que todo el mundo denominaba como hermano y la bruja tildaba de gigantón, no era más que un bebé precioso, grande, con manos y pies larguísimos y unos ojos que miraban a la princesa con la tranquilidad de conocerla de toda la vida.


Chewy no pudo más que rendirse ante él, era su bebé como ella decía y desde aquel día le colmó a besos y abrazos. Los reyes no podían ser más felices con la llegada del nuevo miembro de la familia, no solo por tenerlo al fin con ellos, sentirlo cerca, abrazarle, acariciarle, olerle…sino por ver cómo su familia se había completado con semejante felicidad.



Y así fue cómo un pequeño Pixel, un puntito que no era nada hace 10 meses, se convirtió en el príncipe del reino.

Agradecimientos infinitos a la magia del hada Violeta por poner imagen a este cuento mágico. Pasamos una mañana increíble contigo y las fotos no podían ser mejores. ¡Por muchas más!

jueves, 14 de agosto de 2014

#PixelEnfocadoYa

Querido Pixel, dos puntos, no me hagas sufriiiir, cooomaaa… así empezaba una canción que oían tus abuelos en el coche día sí y día también de Juan Luis Guerra, pero así podría empezar cualquier carta ahora mismo. Me veo en la obligación querido mío de dejar una entrada que teníamos sobre los 2 años de tu hermana para terminarla más adelante y escribirte unas palabras, a ver si así conseguimos que te animes a salir.

Hemos superado en 4 días ya las 40 semanicas, ahí es nada, y aunque sé que te dije que estábamos teniendo un embarazo muy bueno, que no había prisa, que vinieras cuando quisieses… ha llegado el momento de ir saliendo para dejar de ser un Pixel. La primera parte de este experimento se tiene que ir terminando, así que deja de mutar en mi interior para iniciar tu mutación exterior, ¡sí o sí!.

En realidad era ella la que estaba ahí detrás de todo
Que sepas además que si no lo haces tú por voluntad propia te van a desalojar a la fuerza en menos 6 días exactamente. La malvada especialista te tiene muchas ganas, lleva dos semanas viendo las horas pasar sentada en su silla mientras te observa y, aunque ha intentado meterme mano en todas las últimas visitas, he conseguido que te deje en paz. Sin embargo, mis superpoderes no van a más, ayer ya se plantó y dijo que ni un día más sin verte el jeromo, el 20 de Agosto ha sido el día escogido si no decides salir.

Por mi parte he empezado todos los rituales que sean necesarios para ayudarte a salir, estoy dispuesta a dejar de lado a la mujer de ciencias que tengo en mi interior para acogerme a sagrado y conseguir que dejes de ser mi huésped favorito. Además cuento con aliadas que me aconsejan desde sus rincones, como esta entrada de Batmami, muchas otras vía twitter o la abuela que tira de San Google y me cuenta cada día una, así que prepárate que lo voy a seguir todo a rajatabla aunque me cueste mi pelvis de tanto andar o mi estómago de digestiones pesadas.

Pero por si acaso esto no es suficiente, con esta entrada invoco a los pocas almas que nos leen desde su retiro vacacional o las pobres que estén currando en Agosto, para que me ayuden a buscar sobornos o amenazas para echarte vía twitter bajo el hashtag #PixelEnfocadoYa o en comentarios de este post veraniego.

He aquí 5 sobornos para que salgas antes de la inducción y amenazas de tus padres por si se te ocurre no hacerlo:

Sobornos


Mrs. Pacman
Mr. Pacman
  1. El primero es el más inmediato, sé que eres igual de friki que tu padre y estás ahí esperando porque quieres ver Guardianes de la Galaxia, así que esta misma tarde te llevo.
  2. Puedo prometer y prometo, que si vienes antes, te dejaré usar todos los juegos frikis de tu padre cuando no me vea.
  3. Habrá ración diaria de chocolate para que la leche te salga como es debido, chocolateada.
  4. Te daré la razón una vez al mes en las peleas con tu hermana aunque no la tengas.
  5. No cotillearé en tus libros/PC/iPad/móvil o lo que se tercie en el futuro.
  1. No rechistaré ni un minuto porque acapares a tu madre y sus tetitas, será toda para ti.
  2. Jugaré a la consola por ti hasta que te manejes con los mandos (sacrificio total), momento en el que compartiremos juegos, los que tu quieras. Menos los Sims, por ahí no paso.
  3. Convenceré a tu madre de que has salido a mi y de lo que come el grillo poquillo, al menos para que el BLW no sea una triste zanahoria cocida.
  4. Me dejaré ganar las primeras veces que juguemos a algo dejando de lado mi espíritu competitivo. Las siguientes estás perdido.
  5. Te dejaré mi ipad al que tu hermana todavía ni se ha acercado.

Amenazas

Mrs. Pacman
Mr. Pacman
  1. No responderé ante babeos incesantes de abuelos/tíos/amigos pesados, allá que te las compongas tú con ellos.
  2. Si se acerca la fecha y no respondes, haré dieta estricta y se acabarán las gorrinerías que te estás metiendo amigo durante muuucho tiempo (esto sí que es sacrificio).
  3. Lo primero que cates con el BLW será un limonzaco bien ácido.
  4. Cronometraré tus horas de videoconsola y PC al segundo, y por supuesto seré un troll en tus redes sociales.
  5. Haré miles de fotos embarazosas para enseñar a tus churris cuando me las traigas a casa y contaré anécdotas de tu pene y tus horas a solas en tu habitación.
  1. Lo primero que verás al salir será una cara muy enfadada, la de tu padre, y habrá un cachete en el culo aunque me pongas ojitos.
  2. No haré uso de la frasecica de padre "lo que diga tu madre" cuando me pidas algo, me encargaré personalmente de examinar cada una de tus solicitudes.
  3. A las 9 p.m. en casa perpetuo. Ni botellón ni botellán.
  4. Cuando quedes con tus amigos usaré bromas y chascarrillos de cuando era mozo para abochornarte por encima de lo que te tendré habituado como : cantidubi, me piro vampio, efectiviwonder, etc
  5. Te obligaré a ir de compras con tu madre, tu tía y tu hermana para que sujetes ropa y bolsas durante rebajas.

Si con las nuestras y las que nos digan no te animas, tu madre se acoge a tu piedad, por el amor que tengas a este santo cuerpo que te alberga y como rezaba la canción del comienzo, no me hagas sufrir y ¡¡¡sal ya!!! Lo de NO SUFRIR es importante también en el sentido físico :)

Con cariño,

Tus padres